Entrevista publicada el 09 de diciembre de 2019, en el Diario ABC.

Según las estadísticas publicadas por el Centro de Monitoreo de Desplazamiento Interno, cada año, desde 2008, un promedio de 26.4 millones de personas en todo el mundo se han visto forzadas a desplazarse.

Por: Gabriela Ponte

Desde el inicio de esta nueva legislatura, la eurodiputada Mónica Silvana González se ha planteado continuar con una iniciativa del exeruodiputado Enrique Guerrero para encontrar un consenso sobre la figura del refugiado climático. Más de 26 millones de personas en todo el mundo se han visto obligadas a desplazarse por motivos climáticos y aún así esta figura sigue sin estar contemplada en el Derecho Internacional. González ha participado de la COP25 y ahora comparte con ABC las principales líneas de acción de esta iniciativa:

¿Cuál es el estatus actual de la figura de refugiado climático?

Cuando hablamos de refugiados climáticos nos referimos a las personas que han tenido que desplazarse de sus territorios por motivos climáticos. Según las estadísticas publicadas por el Centro de Monitoreo de Desplazamiento Interno, cada año, desde 2008, un promedio de 26.4 millones de personas en todo el mundo se han visto forzadas a desplazarse debido a inundaciones, huracanes, terremotos o sequías. Esto es equivalente a una persona desplazada por segundo. Los efectos del cambio climático, los desastres naturales y la degradación ambiental están en el origen de los desplazamientos humanos. Esas personas necesitan una respuesta de la comunidad internacional y es por eso que los socialistas y demócratas en el Parlamento Europeo impulsamos la búsqueda de un consenso sobre la figura del refugiado climático.

¿Cuáles han sido los avances que se están haciendo desde la UE para que esta figura se implemente formal y legalmente en Europa y cómo sería el procedimiento para conseguirlo?

El debate sobre la necesidad de alcanzar un consenso sobre el refugiado climático ha ganado cada vez más espacio en la agenda política. Unas semanas atrás en la cumbre de ACP-UE (países de África, Caribe y Pacífico, y de la Unión Europea) en Kagali, Ruanda, se aprobó una resolución que incluye un compromiso para abordar la búsqueda de respuestas para las personas que se ven obligadas a desplazarse de sus territorios por razones climáticas. A comienzos de este año, se publicó un informe del Parlamento Europeo que relaciona género y cambio climático (informe Engström), y en el que se especifica que las mujeres afrontan mayores riesgos en los desastres naturales que los hombres y solicita medidas para atajar este problema que afecta sobre todo a las más pobres. En abril de 2018 el Parlamento Europeo aprobó una resolución sobre avances con respecto al pacto mundial de las Naciones Unidas para una migración segura, ordenada y regular y al pacto mundial de las Naciones Unidas sobre los refugiados. En abril de 2017, una resolución del Parlamento Europeo reconoció una acción de la Unión de carácter global y basada en principios para hacer frente a los desafíos de la movilidad; una mejor gestión de la migración internacional; y la disposición de medios adecuados para implementar las medidas.

Pero no solo en Europa se debate esta iniciativa. En Estados Unidos el senador demócrata Edward Markey y la congresista demócrata, Nydia Velázquez, impulsan el concepto de «persona desplazada por el clima», que buscan incluir en el acta de Inmigración y Nacionalidad. También se abordó en Cartagena (1984) y en la Convención de Kampala del 2009. Por otra parte, intentaremos abordarlo con la mira puesta en América Latina esta semana en la duodécima sesión plenaria de la Asamblea Parlamentaria Euro-Latinoamericana, que se realiza en Panamá.

¿Cómo está afectando a Europa y a España el tema de los refugiados climáticos?

Es un desafío que está muy presente en la agenda pública española. El PSOE ha presentado un programa de Gobierno con un enfoque prioritario en la transición energética y en políticas para abordar la emergencia climática. Lo mismo en la Unión Europea. Esta semana, la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, presentará el «Green New Deal». En cuanto a la Eurocámara, el grupo de socialistas y demócratas está impulsando el debate para alcanzar un consenso sobre la figura del refugiado climático. Es clave reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, pero también debemos actuar ya con las personas que están sufriendo (y que sufrirán) la emergencia climática. Por cierto, las poblaciones que más sufren el cambio climático pertenecen a los países que menor responsabilidad tienen en producir el calentamiento global.

En su participación en la COP25 usted ha pedido «una respuesta internacional común liderada por la UE para avanzar en la protección de los refugiados climáticos», ¿Cómo podría ser esa respuesta y por parte de quién?

Es imprescindible que todas las instituciones de la Unión Europea aumenten su sensibilidad respecto al factor de refugiado climático en la formulación de sus políticas y es el Parlamento Europeo quien debe liderar la protección del mismo. La cooperación al desarrollo de la Unión debe seguir abordando de manera eficaz las causas profundas de la migración y los desplazamientos forzosos fomentando la paz y la seguridad, la resolución de conflictos y los procesos de reconciliación postconflicto, la capacidad administrativa, la democracia, la buena gobernanza, el Estado de derecho y el respeto de los derechos humanos y las libertades fundamentales, en consonancia con el Objetivo de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030 y los principios establecidos en la Carta de las Naciones Unidas y en el Derecho internacional.

¿Cómo cree que la COP25 ayude a visibilizar este problema y la posible implementación de la figura de refugiado climático en Europa?

Por un lado, somos testigos de un nivel sin precedentes de desplazamientos de las personas a raíz de la emergencia climática. Esto obliga a que no perdamos más tiempo en la búsqueda de soluciones y respuestas. Por otro, contamos con una gran movilización social, encabezada por los jóvenes como Greta Thunberg, que ha puesto la emergencia climática en el centro de la agenda política. Lógicamente, los jóvenes están muy preocupados por el futuro del planeta, y nosotros debemos hacernos cargo de forma urgente de esa preocupación, porque es real e ineludible.