Artículo de opinión publicado en el periódico «Puerta de Madrid»

En estos duros momentos de incertidumbre, de dolor ante la pérdida de seres queridos, algunos se empecinan en debates estériles buscando culpables en vez de buscar soluciones o simplemente aportar una ayuda. En estos debates es inevitable preguntarnos qué están haciendo las instituciones europeas para garantizar eso de lo que presumimos los europeos, “el estado de bienestar”, y aprobar medidas rápidas para reactivar la economía tras esta crisis. Evitar si se pueden los errores cometidos en la crisis del 2009. Muchas son las voces que reclamamos una Europa capaz de reaccionar.

Todos/as de alguna forma estamos insertos en cómo organizamos la resistencia, y cómo hacemos de golpe, a la fuerza y pagando un precio alto lo que no supimos o no quisimos hacer ahora que estamos a tiempo. En primer lugar, hay que dejar claro que la victoria en este desafío se juega sobre el terreno, en los hospitales, como el nuestro de Alcalá de Henares, el Hospital Príncipe de Asturias, y en los confinamientos familiares, eso es lo más importante. Ahora bien, para apoyar al sector sanitario y facilitar un apoyo eficiente de la economía europea necesitamos un marco macroeconómico ordenado. Y creo que ahora estamos más cerca de este marco que hace unas semanas atrás.

La Comisión Europea presentó un plan el pasado viernes intentado sacar euros debajo de las piedras, buscando cualquier instrumento y cualquier posibilidad de fondos no ejecutados para ayudar. Es lamentable que tengamos una Unión Europea con un presupuesto tan bajo (si lo comparamos a otras potencias mundiales) y con ello me refiero a que algunos de los llamados países frugales  deberían tomar nota para la negociación del Marco Financiero Plurianual 2021-27, y sin presupuesto, o con un presupuesto bajo la capacidad de reacción es limitada.

Por su parte, se valora positivamente la rectificación del Banco Central Europeo con esos 750000 millones que han anestesiado a los mercados, pero la tremenda recesión requiere respuestas genuinamente europeas. En dos etapas ha dado cobertura a las expansiones fiscales de los Estados miembros, dirigidas a salvaguardar la estabilidad financiera, aunque se podría haber mejorado su comunicación pública; el nuevo programa de compra de deuda por el Covid-19 anunciado dejo claro su compromiso con el euro.

Francia, Italia y por supuesto España reclamamos medidas pero desde Bruselas solo se ha hablado de déficit y las ayuda de Estado. Nuestro grupo exige la emisión de deuda por el Mecanismo Europeo de Estabilidad que se destine a financiar un Fondo COVID-19 para ayudar en la lucha contra esta pandemia y dirigir la recuperación. Las fuerzas de derechas europeas están en contra, una vez más, pero en esta ocasión hay motivos para ser más optimistas.  Se espera que haya noticias en este sentido en los próximos días, tras la reunión de esta semana de COFIN (ministros de economía de los 27 estados miembros). También y no menos importante son las medidas con respecto al transporte, por ejemplo establecer corredores verdes de mercancías para asegurar el transporte transfronterizo, asegurar que lleguen alimentos, medicamentos y material sanitario. O la flexibilidad de los “Slots” que ocupan las compañías aéreas en los aeropuertos, para evitar vuelos vacíos o con pocos pasajeros y evitar pérdidas debido a la caída de los pasajeros. Esto, entre muchas otras cosas, se hace desde Europa, desde la Comisión Europea, y necesitan el respaldo del Parlamento Europeo como colegislador.

Quizás gracias a la distancia social vamos a convertirnos en sociedades enteramente digitales y así avanzar en una de las líneas estratégicas de la actual Europa, (verde y digital), gracias a la distancia social como terapia de guerra, ahorraremos en transporte y en oficinas, contaminaremos mucho menos y acabaremos con la excesiva “reunionitis” (abuso de reuniones).

Pero lo verdaderamente innovador e importante en materia social que deberemos afrontar cuanto antes desde Europa es impulsar el seguro de desempleo europeo que tanto hemos hablado en campaña electoral, más aun ahora con los miles de desocupados que dejará esta crisis. Lograr la aprobación y puesta en funcionamiento del Seguro de Desempleo Europeo será un logro de la Europa social que queremos desde las filas socialdemócratas.

Con todo esto en marcha, con respuestas rápidas que eviten caer en el discurso sobre que Europa no responde, y combatir los discursos euroescépticos que tanto daño hacen. Sólo quedará centrarse en lo imperante, en la batalla en los centros sanitarios y en el apoyo a una sociedad confinada durante varias semanas.

Parece que hemos aprendido de las últimas crisis financieras y soberanas,  y parece que la política económica macro ha comenzado a moverse. La Europa que queremos es social y se construye desde lo local, seguiremos cada uno aportando desde los lugares que nos toca actuar, es hora de defender y exigir una EUROPA SOCIAL.